España se come de norte a sur, y cada región tiene sus platos de siempre. Hacer una ruta gastronómica por el país no exige recorrerlo entero: basta con elegir bien qué probar en cada zona y dejarse guiar por la gente de allí.
Para encontrar bares, consultar reseñas, reservar mesa y traducir cartas conviene tener internet móvil en España desde el primer día. Si vienes de fuera de la Unión Europea, una eSIM instalada antes de salir es una opción cómoda y económica, y te evita buscar wifi cada vez que quieres comprobar un horario o una dirección.
Norte: pintxos, fabada y pulpo
En San Sebastián, el pintxo es una forma de vida: se va de barra en barra tomando uno o dos en cada sitio, con un txakoli o una sidra. En Asturias, la fabada es plato de invierno y de cuchara, contundente y para compartir. Galicia ofrece pulpo a feira, con su pimentón y su aceite, y mariscos que se piden por raciones.
Centro: cocidos y asados
Madrid presume del cocido, servido tradicionalmente en tres vuelcos: sopa, garbanzos y carnes. Segovia es la cuna del cochinillo asado, de piel crujiente, y Castilla en general, de asados, quesos curados y legumbres. La tortilla de patatas, con o sin cebolla, es otro clásico que se toma a cualquier hora.
Levante y Cataluña
La paella valenciana, con pollo, conejo y verduras, se come tradicionalmente a mediodía y se pide con antelación en buenos restaurantes. En Cataluña, el pa amb tomàquet acompaña casi todo, y la crema catalana cierra la comida con su capa de azúcar quemado.
Sur: fritura, gazpacho y jamón
Andalucía es el reino del pescaíto frito, el gazpacho y el salmorejo en los meses calurosos, y el jamón ibérico cortado a cuchillo. Una tapa con la caña, sentado en una terraza, resume gran parte de la cultura del sur.
Un último consejo
Ten en cuenta los horarios: la comida suele servirse entre las dos y las cuatro, y la cena a partir de las nueve. Reservar con antelación en los sitios conocidos es buena idea, sobre todo los fines de semana.


